Resumen
En 1957, el Año Geofísico Internacional estableció un sistema unido de Observatorios, situados en distintos lugares de la tierra, para el estudio de esta importante pulsación del cosmos. Fue de lamentar que Colombia no hubiera quedado dentro de este programa. Por entonces, hacíamos observaciones diarias de esta radiación, y en vista de sus variaciones, las ampliamos a las 24 horas, con el fin de hacer estadística, para presentar a esta honorable Academia el ensayo preliminar que tuvimos el honor de leer en el año de 1959. Desde entonces, hemos continuado, para allegar un número suficiente, que hoy nos permite mostrar a los honorables Académicos, la influencia definitiva de esta energía radiante que nos viene del sol y de las estrellas, después de haber atravesado la atmósfera y haber sufrido la acción magnética y eléctrica de los campos de partículas, que se interponen en su trayecto hacia esta ciudad de Bogotá, asentada en una planicie, próxima al Ecuador, de coordenadas privilegiadas, y a una altura sobre el nivel del mar propicia para recibir estas emisiones.
Referencias
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